Se encuentra usted aquí

Talento digital en la lucha contra la covid-19

Laboratorio Circular PRAECon tecnología e ingenio se ha fabricado un cóctel molotov solidario que ha estallado en Valladolid de la mano de los Laboratorios Circulares y el movimiento makers. Diademas para las pantallas protectoras, viseras anti-salpicaduras o salva-orejas producidas con impresión 3D se han convertido en parte del material de protección que han empleado usuarios, trabajadores y sanitarios tras el estallido de la crisis provocada por el coronavirus. En esta línea destaca la contribución de los Laboratorios Circulares en lo referente a la producción concretamente de pantallas, salva-orejas e incluso gafas de buceo adaptadas como respiradores. «En esos momentos era una desesperación absoluta y te planteabas hacer todo», explica Jesús Díez, director de programas de la Fundación del Patrimonio Natural que reflexiona: «Nos queda la sensación de saber que en un momento crítico hemos podido responder y esto demuestra que hay otra forma de fabricar, más participativa».  

Los Laboratorios Circulares son centros de innovación abiertos sobre economía circular que en el caso de Valladolid se reinventaron para cubrir la demanda de equipos de protección individual frente al coronavirus. El laboratorio circular ubicado en el PRAE de Valladolid aprovechó la disposición de máquinas impresoras 3D para trabajar en colaboración con makers e ingenieros que se encargaron del diseño de los planos de las piezas. «Es lo más complicado», apunta Jesús Díez. Este espacio de  innovación,  el  Repair-Lab, como proyecto de emprendimiento y colaboración, dentro del proyecto Interreg-Poctep Circular Labs, permitió crear  diferentes objetos como válvulas, viseras, mascarillas y extensores. La organización de la producción y distribución del material se diseñó en una tabla excel. «Establecimos contacto con laboratorios, empresas 3D y centros tecnológicos, como Cartiff, y articulamos un sistema de trabajo donde definimos las funciones de cada uno», apunta.  Pero en esta obligada carrera por elaborar material de protección participaron también los denominados makers. 

«Cuando se hizo evidente la necesidad de Epis sanitarios, todo se aceleró y varias  personas casi a título individual de Cidaut y Renault se movilizaron para diseñar diademas 3D para pantallas protectoras», apunta Verónica Zancajo, presidenta de la Asociación Makers Valladolid. Una agrupación que se constituyó de forma oficial el pasado mes de febrero aunque desde el 2012 ejercían de manera informal como Maker-Clone Wars Valladolid. 

El coordinador de este grupo  Guillermo Quiroga, socio de Makers Valladolid y copropietario junto a Verónica de la empresa Kirolab 3D, recuerda que estuvieron «semanas con una intensa producción de diademas para las pantallas; fue una locura». 

La coordinación y colaboración fueron determinantes para cumplir objetivos. «Nuestro grupo trabajó con apoyo de Cidaut que, a su vez, estaba en comunicación con Sacyl para poder lograr un diseño óptimo, ligero, rápido, flexible y que no se rompiera», indica.  

                

Los makers de Valladolid

La sacudida del coronavirus ha revolucionado el sector de la tecnología y las comunicaciones. Un boom que ha servido para dar a conocer el trabajo y la filosofía de los makers. Se trata de un movimiento global del que forma parte una cantera de gente con habilidades tecnológicas de diversas disciplinas como ingeniería, arquitectura, informática y artesanía, entre otros. Perfiles que comparten la visión del uso de la tecnología para ayudar y construir. Bajo la filosofía del ‘Do it Yourself’ (DIY sus siglas en inglés) promueven la capacidad de hacer las cosas por sí mismos aprovechando los avances tecnológicos. 

Una tendencia que ha eclosionado con la pandemia y el entorno a la cual se han alineado estrategias de trabajo común para la fabricación de equipos de protección individual frente a la covid-19. De forma altruista, particulares, pymes y empresas colaboraron con la aportación de material. «Hemos recibido donaciones de telas, acetato, plástico, máquinas...», enumera Verónica.  En cuanto a la logística, tanto los makers de Valladolid como los Laboratorios Circulares hacen una mención especial a la Guardia Civil, la Policía Municipal y los voluntarios. Pero ahora, con el paso del tiempo, el confinamiento, el distanciamiento social, las medidas de protección y los protocolos de actuación en los hospitales se ha conseguido un cierto  control de la situación que no invita a bajar la guardia. 

Economía en clave 3D

 «La covid ha acelerado mucho los procesos. Será necesario que las empresas se planteen la innovación seriamente para garantizar una supervivencia a medio largo plazo», afirma Gloria San José, técnico de proyectos europeos en la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Valladolid. En este sentido, los Laboratorios Circulares, que son espacios dirigidos a potenciar y promover la economía circular en el mundo empresarial, juegan un papel destacado. «La innovación en los laboratorios es fundamental. Es muy importante que se puedan compartir experiencias entre entidades especializadas y otros sectores sin aparente relación», explica. El objetivo es que los laboratorios tanto urbanos como rurales sean viveros de ideas y proyectos que generan actividad económica en su entorno. Por ejemplo, el Consistorio apostará por laboratorios centrados en el ecodiseño y el ‘upcycling’ (reciclaje creativo de productos materiales y servicios). Algunos centros plantean aprovechar el potencial de la impresión 3D para impulsar modelos  de negocio orientados a la reparación de piezas. «Queremos prolongar la vida útil  de los materiales en lugar de tener que comprar otros nuevos» indica Jesús Díez. Dentro del proyecto europeo Circular Labs, el PRAE también ha diseñado un laboratorio rural en la Casa del Parque de Las Batuecas, en Salamanca.

       

(Artículo de Andrea Díez publicado en el suplemento Innova+ de El Norte de Castilla, miércoles 27 de mayo de 2020)